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La mujer acusada de matar a su amante se defiende: “Me condenaron por presión mediática” La mujer acusada de matar a su amante se defiende: “Me condenaron por presión mediática”
Andrea Torres Condado (46 ) decidió romper el silencio porque sabe que en cualquier momento puede volver a la cárcel. Fue condenada a 5 años y... La mujer acusada de matar a su amante se defiende: “Me condenaron por presión mediática”

Andrea Torres Condado (46 ) decidió romper el silencio porque sabe que en cualquier momento puede volver a la cárcel. Fue condenada a 5 años y seis meses de prisión por el “abandono de persona seguido de muerte” de su amante y ahora que la Corte correntina dejó firme la sentencia su detención sería inminente. Ella, sin embargo, se defiende: “Fui una perejila”.

“Todavía no me ha llegado ninguna notificación. La vez anterior, cuando me arrestaron en la comisaría, había ido a declarar y con lo puesto me llevaron. Así que en cualquier momento puede pasar, yo estoy desesperada porque no puedo volver a estar presa”, dice Andrea Torres Condado a Clarín, desde su casa de Corrientes.

La mujer es esposa de un reconocido cirujano plástico y pertenece a una familia de médicos histórica en la capital correntina. Está condenada por haber atropellado a Rubén Re (51), un profesor de tenis que apareció atropellado en un camino de la localidad de Paso de la Patria luego de haberse encontrado con ella. Para la Justicia, Andrea lo atropelló tras un encuentro amoroso, pero ella lo niega. La víctima murió el 24 de febrero de 2013, después de 18 días de agonía.

Andrea es la única condenada por el crimen, pero sólo pasó cuatro meses detenida durante la investigación. Hasta el día de hoy sostiene que es inocente: afirma que fue otro quien lo asesinó.
“Esto no fue un accidente, lo mandaron a lastimar. Y yo fui la perejila que calzó justo en la historia. Alguien estuvo observando la situación todo el tiempo y aprovecharon para culparme. Obviamente yo fui a esa casa porque Rubén me llamó, pero después me fui”, se justifica.

Para la Justicia, Andrea Torres Condado atropelló a Rubén Re y lo abandonó al costado de la ruta gravemente herido. “No me da la cabeza para pensar, no me da la conciencia para señalar a alguien. Puedo estar dolida por algunas personas, pero estoy más dolida por la Justicia. Fui al juicio con las armas y las expectativas a mi favor. No hubo en la investigación nadie que viera nada, pasaron declaraciones testimoniales y no había elementos para culparme. Me condenaron porque hubo mucha presión mediática y tuvieron que acusar a alguien y me usaron a mí”, insiste.

Un carpintero y un jardinero la vieron en la casa de fin de semana que Rubén tenía con su esposa, Silvia Esquivel (50), aquel día en que el hombre fue atropellado. “Daba órdenes como si fuera la dueña. Hacía cinco o seis meses que frecuentaba el lugar”, dijeron los testigos delante del Tribunal.

Andrea dice tener una explicación para esto. “Yo a Rubén lo conozco de la infancia, de Resistencia, por un vecino de la casa de mi abuelo. Íbamos al club, a mí me dejaban ir a ver los partidos de tenis porque estaban él y su familia, que eran del barrio. Después me casé, me vine a vivir a Corrientes y volví a encontrarme con Rubén en un vuelo de regreso desde Buenos Aires, con tanta suerte de que nos tocaron asientos juntos“, recuerda sobre el vínculo que los unía. Y sigue: “En ese viaje empezamos a hablar, le conté que tenía un hijo deportista y me dijo que lo lleve a su club a practicar. Ahí, mientras yo llevaba a mi hijo de Corrientes a Resistencia a entrenar, yo me quedaba con él y hablábamos mucho”.

Según el testimonio de Andrea, Rubén Re “estaba pasando por un mal momento” los últimos meses de su vida. “Me había contado que estaba viviendo en Paso de la Patria y cuando me invitó vi que era una casita alpina, oscurísima. Entonces iba seguido para ayudarlo para que estuviera mejor, no es que me hacía la dueña, es que Rubén no se daba idea y yo lo ayudaba”, justifica, aunque aclara que el vínculo siempre fue “amistoso”.

Sobre lo que ocurrió aquel 6 de febrero en el que Rubén fue atropellado, dice que él la llamó para pedirle ayuda y ella corrió ante el pedido: “Estaba como anestesiado, como dormido. Algo le pasaba, dijo que se había caído y que lo habían ayudado unos vecinos. Yo simplemente lo acompañé, le di agua y me quedé con él cinco horas. Era una situación que podía manejar. Cuando lo vi bien, que ya estaba en condiciones, me fui. Me acompañó caminando al lado de la camioneta hasta la tranquera, insistiéndome para que me quede a cenar pero yo me fui, ya había estado cinco horas”, relata Andrea.

Fuente: Clarin

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