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¿Por qué ahora el Banco Central no para de comprar dólares? ¿Por qué ahora el Banco Central no para de comprar dólares?
Hay dos cambios relevantes en el circuíto cambiario. La demanda de pesos y el signo del comercio exterior. El jueves compró US$20 millones, el... ¿Por qué ahora el Banco Central no para de comprar dólares?

Hay dos cambios relevantes en el circuíto cambiario. La demanda de pesos y el signo del comercio exterior.

El jueves compró US$20 millones, el viernes US$ 40 millones y el lunes otros US$50 millones. El Banco Central ahora se concentra en comprar divisas pero no logra que el precio suba en forma sensible.

En el inicio de la semana el dólar terminó en $37 en el mayorista y us$38,06 en el minorista dentro de un clima de tranquilidad cambiaria caracterizado por la mayor oferta de billetes frente a una demanda claramente más débil.

Tanto el presidente del Central, Guido Sandleris, como el vice, Gustavo Cañonero, se muestran muy prudentes a la hora de hablar sobre la creciente calma cambiaria de las últimas semanas.

Fuentes del Gobierno destacan, sin embargo, que la decisión de comprar más dólares por parte del BCRA responde a que tanto las empresas como los particulares están demandando más pesos.

El proceso arrancó en diciembre cuando la demanda de pesos, lo contrario de la dolarización, creció por encima de las previsiones oficiales. El Central había previsto que esa demanda podría abastecerse con una suba de 6% en la cantidad de dinero y, finalmente, resultó de 10%.

Así, tanto las compañías como los ahorristas se desprendieron de dólares para hacerse de pesos en parte para cumplir con compromisos de pago pero, también, para aprovechar las altas tasas de interés que aún pagan los bancos frente a la inflación prevista para los próximos meses.

La baja del ritmo de la dolarización del mes pasado y el comienzo de éste se dio en forma simultánea a un cambio en el resultado del balance comercial.

La fuerte caída de las importaciones al calor de la recesión se cruzó con la mejora, aunque moderada, de las exportaciones. “Hoy entran cinco dólares de exportaciones por cada uno que se demanda para importar” aseguró un reconocido cambista local.

Pero el telón de trasfondo de la calma financiera está explicado porque las tasas de interés en pesos mandan y la posibilidad de un dólar quieto potencia el atractivo de los depósitos a plazo fijo en pesos en el corto plazo.

La tasa Badlar ( para depósitos de más de un millón de pesos) está en 44,69% anual y la de los plazo fijos por montos menores ronda 43,76%, o sea que ambas, a pesar de estar bajando, resultan positivas frente a las proyecciones de inflación de este año que la ubican en torno a 30%.

Esas tasas altas en términos reales que le ofrecen a los tenedores de pesos se sustentan, a su vez, en que las Letras de Liquidez (Leliq) que coloca el Central en los bancos para sacar pesos del mercado pagan 57,80% anual. El Central siguió con la baja de la tasa de las Leliq que en el comienzo de la semana fue fijada en 57,80% anual. Vale recordar que es tasa estaba en 70% en octubre 2018, cuando arrancó el nuevo régimen monetario, y que terminó el año pasado en torno a 60%. ¿Hasta cuando y cuán rápido bajará?

En el Central se niegan a hacer pronósticos categóricos sobre el tema entendiendo que es una cuestión de sintonía fina y que depende en buena medida de la expectativa que se genere en torno a la duración de la calma cambiaria que vive el mercado.

Los operadores destacaron la declaración del secretario de Finanzas,Santiago Bausili, respecto de que el Tesoro venderá US$ 10.000 millones a partir del abril en el mercado para atender las necesidades fiscales.

Son dólares del FMI que sumados al ingreso que se vaya produciendo de los de las exportaciones de trigo, maíz y soja y frente a la fuertecaída de la demanda de divisas para importar definirían un marco cambiario fluido para la primera parte del año.

Es claro que el nuevo marco responde también  a variantes en uncontexto financiero internacional menos asustado por la posible de una suba fuerte de la tasa de interés en EE.UU y que, por tanto, responde con menor adversión al riesgo y alguna revaluación de las monedas de los países emergentes.

El reinado de la tasa de interés es causa y consecuencia, también, de la prioridad oficial de consolidar la estabilidad del dólar en el intento de tranquilizar los índices de precios en el comienzo de 2019 que ya vienen cargados por los aumentos de tarifas. El delicado ajedrez financiero que propone el Gobierno exige mover las piezas con mucha prudencia y todo indica que los reclamos de la economía real deberán esperar.

Fuente: Clarin

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